Salida oficial, 31 de mayo de 2014 Correo
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Escrito por MiguelM   
Domingo, 01 de Junio de 2014 19:31
 

Era la salida oficial de mayo, y el mismo día por la mañana no se había apuntado nadie. Pero las previsiones de la AEMET y de Meteoblue pronosticaban una ventana de 5 o 6 horas para la noche, por lo que Julio y yo nos animamos a ir a Torroja. También se nos unió Jaume (que ya estaba allí, naturalmente), y Enric, ávido de ver cosas que poder recordar mientras está lejos de su casa, trabajando en Inglaterra.

Antes de oscurecer y de que los telescopios se atemperasen al ambiente de la noche, ya empezamos observando la Luna y los planetas. La Luna y Júpiter ya quedaban demasiado bajos, y hervían como el aire sobre las dunas en las películas del desierto. Pero, aunque el seeing era bastante mediocre, a Marte y a Saturno aún pudimos verles bastante detalle.

Luego siguieron algunas dobles (19 Lyncis, 95 Herculis, etc.), y el cúmulo abierto M67, en Cáncer, mientras esperábamos a que se hiciera la oscuridad y aprovechando los escasos resquicios que dejaban las cada vez más molestas nubes. Como no hacía ni pizca de viento, los mosquitos se cebaban a nuestra costa (en realidad, más a costa de unos que de otros). Y, entonces, el cielo se tapó del todo.

Esperamos largo rato, con la esperanza de que, al final, se cumpliría la previsión, pero el tiempo pasaba y el cielo no se despejaba. Así que decidimos no perder el tiempo y… nos pusimos a cenar. Entre tanto, Julio hizo las fotos de grupo pertinentes. Y la cosa surtió efecto porque, al rato, el cielo se despejó por completo y quedó una noche excelente, totalmente despejada, con una temperatura algo más baja que hasta entonces (¿o sería la digestión?), sin viento y sin humedad. Durante un par de horas largas, Julio y Jaume intentaron con sus equipos tomar esas imágenes que quedarán para el recuerdo de todos. Y como suele ser habitual, uno de los fotógrafos (Jaume), tuvo problemas con su equipo que no le permitieron trabajar todo lo que él quería, a pesar de la inestimable ayuda de Julio.

Mientras tanto, Enric y yo nos dedicamos a saltar de galaxia en galaxia, de cúmulo en cúmulo, de planetaria en planetaria, para imprimir esas visiones celestiales en nuestra memoria íntima y personal que, muchas veces, con el tiempo, acaba confundiendo los recuerdos pero, otras, permanece vívida e imborrable toda la vida.

Las zonas más recorridas fueron, especialmente, los Lebreles, la Osa Mayor, Virgo y Cabellera de Berenice, y también le echamos un vistazo al cometa 2012 K1 PANSTARRS, que sigue firme en su camino hacia el perihelio. De las muchas maravillas que pudimos observar, si he de escoger alguna, me quedaría con la galaxia NGC 4631, la “Galaxia de la Ballena”, en Canes Venatici, una espiral vista de canto muy alargada, grande, con buen detalle y relativamente brillante, acompañada de la pequeña galaxia elíptica NGC 4627, de la 13ª magnitud que, si estuviera aislada, seguramente pasaría desapercibida para muchos pero que, junto a su compañera cetácea, forman una pareja muy característica y difícil de olvidar. Con todo lo que pudo ver, no sé si Enric tendrá tan clara su elección.