(¿Astro?)Vacaciones en La Palma Correo
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Escrito por JNieto   
Sábado, 01 de Agosto de 2009 12:41

Hace unos días hemos vuelto de una semana de vacaciones familiares en la isla de La Palma, la más noroccidental de Las Canarias. A la mayoría de los astrónomos se les escapará una sonrisilla, “qué listo éste, cómo lía a la familia para hacer vacaciones sin dejar la astronomía”. Pues no, lo propuso mi señora, basada en los otros atractivos de la isla, aunque es verdad que esta vez no he protestado nada y me he dejado convencer sin problema. Eso sí, las fechas las he buscado yo, siempre en función de la fase lunar, cosa normal que cualquier familia española hace al planificar las vacaciones… ¿o no?

Hay dos aspectos relacionados con la astronomía sobre los que quiero escribir: uno, el Roque de los Muchachos, la visita que hicimos y lo que hay allí. Y dos, como aficionado, mi experiencia astrofotográfica en la isla y mi impresión sobre ese supuesto Paraíso astronómico que es La Palma. En este artículo me centraré en lo segundo. En estas vacaciones no quería estar condicionado por la astronomía, porque la familia es comprensiva pero hasta cierto punto, así que sólo me llevé la cámara Canon 40D modificada (con el filtro para fotos diurnas y el LPS), la monturilla ecuatorial Skypatrol II y un trípode pequeño. De lentes, la de 50mm y un zoom para fotos de turista. Y prismáticos, claro. Todo menos el trípode cabía de sobra en mi equipaje de mano, junto con las baterías de la montura, cables diversos etc. Por cierto, que en control de seguridad de Barcelona me quitaron un destornillador (fallo mío) y estuvieron mirando sospechosamente la Skypatrol un rato (no me extraña, es rara de narices). En casa, previamente había ajustado el ángulo del eje AR de la montura a los 28º de latitud N de La Palma.

Lo primero que sorprende es que La Palma es una isla tremendamente vertical. Tiene al norte la Caldera de Taburiente, con 2400 y pico metros y al sur los volcanes Cumbre Vieja y Cumbre Nueva con casi 2000 metros. Y el mar está a 8-10 km de la cumbre en el norte y sólo 4-5 en el sur. Es decir, que las laderas caen en muy fuerte pendiente sobre el mar. Esto, aparte de generar unas carreteras de acceso a la playa (si hay) con infinitas curvas, hace que sea fácil estar a altura de más de 1000m a poca distancia de cualquier alojamiento. Pero eso sí, siempre muchas curvas y con mucha pendiente. Las carreteras principales no son malas, pero en los 600km que me hice en una semana, creo que sólo pude meter 4ª en unos 10 ó 15 km, casi siempre tienes que ir en tercera o segunda. La isla se va haciendo más estrecha hacia el sur, con lo que no es difícil encontrar buenas vistas en esta dirección tan interesante en verano.

El clima es otro factor importante. Como en otras islas Canarias, el norte y el este son los lados lluviosos y húmedos, donde los vientos alisios chocan y generan las nubes bajas habituales. Al oeste suele estar más despejado y es seco. El mar de nubes suele estar a 1000-1500m con lo que no es difícil estar por encima. Lamentablemente, durante la semana que estuve había bastante calima y polvo en suspensión de Africa, con lo que el cielo, aunque azul, estaba lechoso y evidentemente lejos de ser tan bueno como puede ser allí. Según dos profesionales de la astronomía con los que hablé, la calidad estaba en 1.5 sobre 5. Me dijeron que el polvo africano no es muy corriente en La Palma, debido a su lejanía del continente, pero a veces pasa.

La Palma es famosa por su baja contaminación lumínica y La Ley de Protección del Cielo. ¿Funciona? Pues no al 100%, pero ya nos daríamos con un canto en los dientes en la península si tuviéramos sólo un 50% del control lumínico que hay en La Palma. Las farolas son todas de vidrio plano, hasta las particulares. Cruzando de noche los pueblos, al peninsular le parece al principio que hay muy poca luz en las calles, comparadas con las “ferias” que tenemos instaladas acá. Pero enseguida se acostumbra la vista y ves perfectamente, además de que no hay bombillas que te deslumbren y te hagan ver menos al cerrarse la pupila, como nos pasa aquí. La gran mayoría de farolas son de sodio (amarillo-anaranjadas). A veces, las luces más molestas que se ven de noche son las de los coches. El hotel donde estábamos era uno de esos enormes de la cadena Sol para cientos de turistas (la mitad alemanes), al suroeste de la isla, sobre un acantilado (el hotel lo escogí yo, en función de la orientación y población en los alrededores; la familia no puso objeciones ya que había piscina). Bueno, en el hotel había montones de farolas de sodio, rodeándolo hasta el borde del acantilado. Pues si te ponías en ese borde del acantilado, mirando hacia el sur, se veía estupendamente la Vía Láctea, yo diría como en una noche normal de Torroja. Y eso que tenía todo el hotel a mi espalda con sus farolas, y a pesar de la calima. Es más, si me giraba hacia el norte, lógicamente no veía mucho porque tenía las farolas a dos metros de mí, pero tapando la vista de las farolas con la mano podía ver sin problema todas las constelaciones de la zona con buena calidad. Quiero decir, no era como aquí donde la zona de cielo contaminada brilla con luz propia en naranja. Allí el fondo del cielo estaba negro, y sólo la luz directa de las farolas (ya que estaba debajo de ellas prácticamente) te impedía la visión de las estrellas. Nunca había visto un cielo tan bueno al nivel del mar, sin duda. Durante un par de noches puse la montura allí, tapé una farola con una toalla (las farolas son bajitas, unos dos metros) y estuve haciendo fotos un rato. Con el filtro LPS, que quita muy bien la luz de sodio, no tuve problemas. Además, oyendo las olas del Atlántico romper en las rocas, justo a diez metros debajo… Muy bonito.

¿Es la isla de La Palma un sitio volcado con la astronomía? Pues no. Es verdad que el observatorio astrofísico del Roque de los Muchachos genera mucho empleo profesional, pero el resto de la isla no ve a la astronomía aficionada como un recurso importante. No ves por las calles anuncios de star-parties, de observatorios aficionados, de tiendas de material (ya es muy difícil encontrar periódicos en muchos sitios, como para encontrar tiendas de oculares).  El turismo playero o de “parque nacional” es muchísimo más importante, evidentemente. Pero sí que hay varias cosas interesantes que yo he visto, y seguro que hay más. Por ejemplo, en el hotel, claramente para turistas que no van a La Palma a ver estrellas, había una pequeña cupulilla al lado de la piscina donde en verano hacen charlas divulgativas del cielo. Me dijeron que estaban ya todas llenas para esa semana… buena señal. Otra buena señal: en Santa Cruz de la Palma, la capital, vi una tienda de la Asociación de Turismo Rural “Isla Bonita” (que ya conocía por Internet). Entré a preguntar por el astroturismo, y me dijeron que sí vienen a la isla muchos turistas a ver el cielo, aunque menos con la crisis, y muchísimos menos que los que van por el sol y playa. Me dieron una lista de casas rurales que ellos recomiendan por sus cielos oscuros, normalmente a buena altura y donde te puedes poner en la misma casa. En La Palma las casas rurales suelen ser muy pequeñitas, raro es que tengan más de cuatro plazas, y están desperdigadas por todas las partes altas de la isla (entre 400 y 1000 metros vive casi toda la población, salvo Santa Cruz). Si alguien quiere saber nombres de estas casas rurales, que me lo diga. También me informaron de que una empresa, Astrotour (www.astrotour.es) organizaba una sesión de observación esa misma noche. Tras algo de tira y afloja, nos apuntamos los cuatro a esta sesión.

Astrotour lo forman dos personas, ambos astrónomos en el sentido de que saben y viven de la astronomía,  aunque no investigadores. Entre otras cosas esta empresa (ellos dos) colabora con las labores divulgativas del Instituto Astrofísico de Canarias, en cosas como hacer las visitas guiadas al Roque. Uno de ellos es especialista en el GranTeCan.  Para la sesión nos habíamos apuntado nosotros y otras seis personas. Nos reunimos en la entrada del Parque Nacional de Caldera de Taburiente, y de ahí fuimos en coches hasta un mirador a 1300m de altitud, en una zona de bosques protegidos, mirando al Oeste. El Sur sin embargo estaba un poco tapado (20 grados aproximadamente) por las Cumbres Vieja y Nueva que mencioné arriba. Montaron un S/C Celestrón de 11”, muy majo, y un sistema audiovisual para explicar el sistema solar mientras se hacía de noche. Ah, por cierto… a la puesta de sol sobre el océano vimos el famoso Rayo Verde… espectacular. De verdad que sólo por esto mereció la pena pagar por la sesión de observación y hasta todo el viaje.  Qué bonito.

También había dos periodistas de un periódico local que estaban haciendo un reportaje sobre el astroturismo, con motivo de la inauguración del GranTeCan, así que hasta salimos en “los papeles”. La sesión estuvo bien, explicando las cosas con rigor y humor, y vimos las cosas típicas con el Celestron. El cielo muy bueno, aunque por la calima famosa no perfecto. De hecho se veía algo de resplandor del otro lado de la isla, de Santa Cruz, que normalmente no se ve (según los nativos) porque no hay polvo en la atmósfera y las nubes tapan aquel lado. La parte de Sagitario, Escorpión y Vía Láctea fantástica, hasta abajo del todo, o sea la montaña. No llegué a ver Omega Centauri por poco, ya caía detrás de los árboles de la montaña (unos 10 grados por ese lado) cuando oscureció. Estuvimos hasta las 12:30, y yo me quedé hablando con ellos mientras desmontaban. Me contaron que ellos antes eran de una asociación de aficionados de La Palma, y organizaban observaciones para mucha gente que se lo pedía, hasta que se dieron cuenta de que gastaban montón de tiempo y equipo en ello y decidieron montar la empresa. Este año está muy flojo, pero parece que normalmente sí tienen actividad suficiente para ir tirando. Hablamos del clima, de la geología de La Palma (esto daría para otro artículo), de la CL en las Canarias y en la península (y la suerte que ellos tienen con el tema, aunque en Tenerife la batalla se está perdiendo, parece). Me indicaron varios sitios para poder hacer fotos (aunque acabé haciéndolas desde el hotel, como dije) y quedamos en hablar para otro día (que sí hablamos) y quizá hacer una salida a probar equipos (que al final no hicimos). Gente muy amable, muy conocedora del tema, y buenos profesionales. Si alguna vez vamos en pandilla a astrofotar a La Palma sería bueno contactar con ellos. Luego he visto que hay al menos otra empresa parecida en la isla.

En fin, pues creo que eso fue todo. Dejo lo del Roque para otro rato. Volví contento de esta visita exploratoria en lo astronómico, y además disfrutamos una isla preciosa en sus paisajes diurnos… también.